“Ser y tener”(2002), es un documental
realizado por Nicolas Philibert, que propone la observación –al estilo de un
estudio etnográfico- como instrumento de apertura a la realidad cotidiana del
estudiante y de un profesor en un salón de clase de una escuela rural francesa
durante todo el año escolar.
A través del plano secuencia con cámara
inmóvil, la propuesta silenciosa, pero absolutamente intencional de Philibert
es ofrecer al espectador la oportunidad de valorar la belleza de contemplar. La
contemplación de un proyecto, la paciencia de un proyecto y la consolidación de
un proyecto. Un proyecto de tanta fuerza como mensaje de parte del realizador,
que obnubila la presencia de este y de su cámara como elemento de registro.
El proyecto le pertenece a George Lopez, maestro de esta clase, quién
modela su rol de guía de acuerdo a qué alumno enfrente. Es preciso, entonces,
atestiguar el modo cómo Philibert se empecina en prolongar en pantalla con
planos fijos y cerrados los momentos de diálogo entre profesor y alumno,
registrado el sonido directo e incluso con sonidos ajenos al mero diálogo, que
son de absoluta ocurrencia durante una clase. Todos estos detallles con la
intención de reforzar el contacto espontáneo y auténtico en esta pequeña
familia que se reúne en la clase de este docente.
De este manera, es manifiesto el deseo de captar la vida. Cómo
transcurre. Cómo es. Pero como también esta significa. He ahi, quizá, otra
metáfora del director al inicio del filme cuando plasma la inclemencia del
tiempo con planos generales, para luego a través de una ventana pasar al
interior suave y cálido de un salón de clases. Pero así como la vida y el
tiempo los cambios siempre estan presentes; y el verano es la estación
anhelado. Llegar del invierno al verano toma tiempo, tan igual como la apertura
y clausura de un año escolar. Es así que finalizar el año escolar es para el
maestro su verano. Es decir su paciencia, su triunfo. El paso del tiempo como
evolución es perfectamente logrado por Philibert en su obra.
Es así que el transcurso de las escenas permite colocar a esta
"clase única" como una apertura hacia temas universales como la
transmisión del saber y las relaciones humanas. El tipo de relación entre un
adulto y un infante, pero el interés por plantear este vínculo de modo
audiovisual: sentar a ambos en una misma mesa e iniciar una exploración
inquisidora sin edición. Terturalia imperante. Incesante. Pero tal intención
también exhibe la ruptura de jerarquías, propia de la educación tradicional, más
bien se privilegia la unión entre el profesor y el alumno, no entre el profesor
y una clase. La educación inclusiva, humana, no solamente académica.
Queda como escena conmovedora el momento de
clausura del año escolar cuando los alumnos de su clase se acercan emotivamente
a George y se despiden de él. Inmediatamente, se prolonga la imagen del
profesor en el encuadre para contemplarlo -e incluso compartir- en su sollozo y
la nostalgia del guía estudiantil tras un año completo junto a su motivación de
trabajo: los niños de su clase. Así, se pasa del ejercicio de la contemplación
a la reflexión sobre la labor de un docente en el espectador. Homenaje
completo.
"Ser y tener", desprende
conclusiones luego de una mirada completa del film. Pues, Philibert ha capturado
todo un proceso de un proyecto humano más que escolar. No se cae en el documental de análisis sociológico, que puede
contener subjetividades ilimitadas. Más bien, el director a través de los
planos secuencia y planos conjuntos concentra la atención del espectador en
contemplar a los actores del filme, a las relaciones, a las palabras, a los
gestos. Capturar la realidad y lo sensible del ser humano
desde la infancia a la adultez.

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