Alguna chica no menos importante a lo lejos de mi campo visual. No sólo eso. A mi derecha estaba en aparente conversación con su padre. Poco después diviso que ella accede a un bar, nosotros a una tienda de abarrotes.
Segundos después, calculo, me encuentro en una fiesta infernal en mi departamento. Personas que reconocía físicamente habían profanado mi hogar mientras miraba toda esa escena estupefactamente desde el umbral.
Finalmente, el mejor sueño, un grupo lesbianas lucían desparramadas en mi habitación en una aparente faena sexual culminada. Sin perder tiempo, decido filmarlas. Esto les importaba poca al estar ellas aún en estado de sueño. No sé que sucedió después.
