Frida (2002) es una película
que retrata la vida y el arte de la artista mexicana Frida Kahlo. De ese modo,
la directora Julie Taymor toma su biografía de manera sencilla evidenciándola
como figura excepcional en el mundo del arte y reflejando también, los momentos más llamativos de su vida
en pantalla.
Respecto al análisis
artístico, se seleccionaron tres escenas en las cuales se analizará solamente
la estructura artística que se presenta visualmente. En consecuencia, una
primera exploración corresponde a una escena de baile entre Frida y Tina, luego
de que ella se ofrezca como premio a la persona que sea capaz de beber más
alcohol.
En esta escena la pareja
conformada por Frida y Tina es el centro de atención de parte de todo el
público asistente a la fiesta. Así, de modo inmediato se aprecia una vestimenta
homogénea y correspondiente a los años ’40 que es donde está situada la
película; junto a la exposición en vivo una cantante de tango acompañada de una
banda la cual evidencia la vida postcolonial en México.
Según dictaba los años ’40
las mujeres, al vivir en tiempos de guerra, tuvieron que adaptarse a la
coyuntura y vestirse con prendas hechas con la menor cantidad de tela posible
para economizar junto al uso de faldas más cortas. De ese modo, se deja atrás
conceptos victorianos o medievales de vestimenta en los cuales los elementos
sobrecargados y lo restrictivo del período impedían apreciar la sensualidad de
la mujer.
De modo divergente, quizá el
transcurrir de los años ’40 pueda ser enunciado como la época de los primeros
bosquejos de lo que sería una vestimenta femenina mucho más seductora ante los
ojos del público. Es así que ambas danzantes vislumbran con un vestido
totalmente suelto siendo consciente del interés que pueda ocasionar en el
público masculino. Esto; sin embargo, a mi juicio es parcialmente divergente de
la vestimenta del resto de mujeres las cuales llevan una vestimenta ciertamente
más conservadora. Más, es totalmente verosímil para la intención de la escena
que muestra una manifestación en vivo de tango el cual es un baile de mucho tacto: el terciopelo rojo de
Frida no es un azar, ni el escote profundo en la espalda de su acompañante.
Respecto al maquillaje la
época dictaba los ojos pintados con sombras oscuras, boquita de piñón de un
rojo intenso, y cejas cuidadosamente depiladas, lo cual cumplen en su mayoría
todas las mujeres; y es entendido perfectamente por la pareja bailarina que
evidencia un maquillaje acicalado dividido en boca, ojos y cejas. Un trinomio
facial al cual se le daba profunda atención.
Los peinados de
la época oscilaban entre las imitaciones al look Elizabeth Taylor, más bien
corto y algo ondulado y los arreglos recogidos y con flequillo, más usual en
las adolescentes. Los sombreros y moños, característicos de los 40, iban
perdiendo protagonismo, lo cual es entendido por la dirección artística de Frida que exhibe a la gran mayoría de
personajes con un cuidado prudente de la presentación del cabello que evitaba
cualquier tipo de simetrías.
Otra acotación que se rescata
la intencionalidad que impulsan los colores respecto a los personajes y su acción.
Así, en el ambiente predominan
colores que hacen eco con el centro de atención: rojo, blanco, negro y beige. Como
si la intensión hubiera sido crear una especie de repetición de las vibraciones
de ese baile en todos los presentes. También, no es menor mencionar la
iluminación cálida para sintonizar con aquello intencionalidad del acto.
Segunda Escena
Como segunda escena se
aprecia a la reciente pareja formada por Frida y Diego en un mercado de la
época. Nuevamente, cada detalle artístico es cuidado minuciosamente para una
mayor verosimilitud temporal.
Frida y Diego deciden ir de
compras a un mercado local que luce abarrotada por clientes, alimentos o para
ser más preciso de una vasta cantidad de elementos que permite apreciar el
encuadre. Por lo tanto, esta diversidad homogeniza el protagonismo de cada
elemento o personaje de la escena: clientes, pregones, vendedoras o simplemente
cualquier personaje o elemento en el desarrollo de esta escena.
Resulta fundamentalmente
vistosa la vestimenta formal de cada uno de los asistentes al mercado a pesar
de que la situación a juicio de la época actual, no lo amerite. Es así que
todos los hombres visten sobrias camisas y pantalones acompañados de grandes
sombreros; y de otro lado las mujeres muestran el cabello recogido vestidas de
largos vestidos con una esforzada elegancia. En consecuencia, este detalle de
la dirección artística apunta al comportamiento de la sociedad mexicana de los
30’s en el espacio público. Entonces, es evidente que el cuidado de la imagen
personal y las buenas formas era propio de parte de todos los estratos
sociales.
Además, en el transcurso de
la escena se amalgama a todo tipo de vendedores alrededor del mercado. Lo cual
sugiere la existencia de dos tipos de vendedores en los mercados: los
estacionarios y los de libre búsqueda de clientes por toda el área mercantil. También, es rescatable la portación de
canastas de paja o bolsas largas de tela de parte de los consumidores para
guardar sus alimentos.
Como aspecto final, quizás
uno de los elementos más
llamativos sea la fuerza del color de los alimentos. Esto se observa en cada
lado del encuadre mientras la pareja camina a lo largo del mercado. Debido a
esa fuerza colorida es evidente entonces que la intención del director es simbolizar la felicidad de la nueva
pareja formada entre Frida y Diego. Precisamente, a través de los cuadros de
Frida siempre se presenta el goce de la vida o la vida misma a través de
frutas, flores o animales. Es este un momento pleno en su vida, y esta corta
escena probablemente funcione como un homenaje del director con el arte de esta
pintora.
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| Cuadro de Frida que simboliza el color con la escena del mercado |
Finalmente como tercera
escena de análisis se aprecia en el encuadre la obtención de una instantánea de
parte de la familia de Frida en el patio de su casa. Esta fotografía reúne a
tíos, padres, hermanos y a la propia Frida. Además, esta misma imagen pertenece a la memoria de la artista
ya que en realidad si existió.
Esta escena respeta
notablemente las formas de las fotografías familiares en términos de
vestimenta, peinado y estructura de una fotografía familiar. En sí, es
indiscutible que esta escena intenta acercarse a la fotografía original de
Frida como ser humano en vida. Por lo tanto, se aprecia, a cada uno de los
miembros familiares con peinados muy formales lo cual era indispensable antaño
para este tipo de retrato.
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| Fotografía original. |
En términos de accesorios es totalmente relevante mencionar el tipo de cámara que es usada para la imagen, una cámara plegable de placas con un fuelle prominente. Esta cámara pues es de finales de los años 30 y antecesora de la cámara plegable de rollos, la cual se ajusta a la época del filme. Asimismo como elementos que refuerzan el arte de la escena se distingue una trípode de madera junto al añejo botón de disparo de las cámaras fotográficas de esos tiempos.





