Archivo del blog

jueves, 27 de septiembre de 2012

Now, it's our business




"Nobody's business" (1998) es el título que muy  genuinamente coloca Alan Berliner a este documental de retrato semi-biográfico sobre su padre. En consecuencia, este trabajo de pronto toma una nueva denominación: "Now, it's our business” ¡yo quiero conocer a este tipo! Un hombre que en el recuento de vivencias resulte ser un mortal más, pero que a través de la cantidad de elementos que ofrece Berliner alrededor de su persona, se convierte en una especie de antihéroe para el espectador. 

Cómo la vida de un inmigrante judío asentado en Estados Unidos pasa del campo superficial a casi terrenos hollywoodenses, pero sin apellidarse Clooney o Al Pacino sino Berliner. No sólo eso, sino con más de setenta años y -¿quizá lo más relevante?- ser padre de un documentalista de nombre homónimo. Púes, el director se deshace de clichés y coloca a su padre como protagonista a través de la presentación de una lúcida propuesta autobiográfica acerca de su progenitor, exponiéndolo en primera persona con libertad de discurso ante la audiencia a pesar de la renuencia de este en creer que su vida pueda resultar interesante a terceros.  

Pero, esta realidad del padre no sólo es trasmitir quién es él, sino la representación de una historia genealógica de generación tras generación que tiene como relevo al director. Es en este camino que Berliner pretender hacer reflexionar al espectador: nuestra historia de vida, tiene vidas atrás que no son menos atractivas y más bien presentan similitudes dramáticas como las de una ficción. 

Definitivamente, parte sustancial del éxito de este documental son el montaje visual, el uso del sonido y la edición como sólidos trinomios. Esto queda en evidencia casi de modo automático en los primeros minutos del filme cuando Berliner padre es renuente a contar su historia ante cámaras a causa de la insignificante que resulta a su juicio. Así, muy prolijamente el director introduce insertos audiovisuales de una pelea de boxeo mientras la disputa verbal permanece en voz en off. Pero aquel inserto no es mero azar sino sólo el inicio de lo que se prolonga a través del documental entre dos facciones existentes dentro de las familias: aquellos que sostienen un interés por su pasado histórico y su identidad; y aquellos que desean escribir una nueva historia a causa quizás de un pasado deleznable.

Asimismo, el uso del sonido juega sagazmente con los momentos en el desarrollo de la vida de Berliner padre. Un manejo soberbio de los silencios junto a la cámara fija que refleja el paso del tiempo en la figura del señor y cómo es contrastado con el banco de imágenes de lo que fue en algún momento. Pero también esos silencios justifican su terquedad a narrar su vida porque quizás en realidad le resulté estar más cercano a la muerte, debido a que ya no tiene espacio para hablar del futuro, sino del pasado. 

Alan Berliner "reinventa" el documental biográfico con esta propuesta audiovisual de reflexión familiar plenamente honesta. Crea celebridades anónimas, una especie de personajes públicos pero mucho más terrenales y lejos de las estrellas que toman protagonismo en conjunto dentro su "Nobody's business". Asimismo, golpea sutilmente a las mentes audiovisuales “creativas” para colocarse al mismo nivel de relevancia cualquier  otro tipo de documental, pero bajo el género de documental biográfico.   

Las intimidades al descubierto


Yulena Olaizola ofrece en el documental “Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo" una película cargada de dramatismo y tensión a través de los discursos ofrecidos por diversos personajes acerca de quién fue Jorge Riosse.
En efecto, Olaizola recurre a un recuento cronológico de quien fue en vida esta persona gracias al discurso de la abuela de la directora, que arrendo una habitación a Riosse mientras existió. En consecuencia, jerarquiza el discurso de la señora como punto de inició de exploración del personaje a tal nivel de ofrecer a dos protagonistas en el documental: Jorge Riosse y la mismísima abuela, Doña Rosa.

Así, en primera instancia la directora capta un día cualquiera de la anciana para acecharla sobre el pasado de Riosse. Un tipo misterioso, autodidacta,  esquizofrénico, misántropo, pintor, versado tocando la guitarra, entre otros adjetivos son las características que refiere Doña Rosa sobre este hombre. De ese modo, a través de esas revelaciones de la abuela, empleada del hogar y personas que tuvieron relación alguna con el desaparecido inquilino, este toma vida, revive, existe en el filme.

Todos estos elementos presentan una narrativa del suspenso al espectador. De esa manera, los primeros minutos del filme generan tensión en aumento alrededor de quienes rodeaban a Jorge, pero sin mencionar lo escabroso de este o aquella explosión narrativa del filme en lo que parecía ser un documental de homenaje a un fallecido: un tipo sindicado como homosexual y presunto asesino de mujeres por las noches. 

De otro lado, así como la trama resulta envolvente, sucede lo mismo con el planteo de la realización. En primer término se opta predominante por presentar el documental con cámara digital en mano junto a la implementación de la iluminación natural o "realista." Esta movilidad de la cámara produce un ambiente de persecución alrededor de la casa, pero que en definitiva funciona como si se pretendiera rastrear a este hombre difunto. Tal como si la directora estuviera aún en exploración de Riosse junto al espectador. Inquietante, confusa, acezante, ¿acaso quizá Riosse este vivo y todo esto sea una broma de la directora? Es la interrogante qué por momentos se produce en el espectador, al menos. 

Otro elemento de fuerza en el trabajo de Olaizola es la puesta en escena, esta pretende acercarse a lo que fue alguna vez un día cotidiano en la vida de Riosse. Así, el filme comienza la abuela en su habitación luego de levantarse y se termina con ella nuevamente de noche en su habitación  En efecto, esto nos da a entender de que es ella y su pensión la cual nos va a llevar a conocer a esta intrigante arrendatario. 

Asimismo, la puesta en escena sigue un cuidadoso recorrido en diversos interiores de la casa funcionando como una especie de "recordatorio." Este recorrido exhibe una vasta recopilación de archivos, periódicos, cuadros y otros elementos guiados bajo la voz en off de Doña Rosa o la música de las canciones de Riosse. De modo arbitrario, la directora congela el encuadre en estos detalles para detener  el vértigo del documental y demostrar que este hombre no sólo fue misterio; sino alguien de aptitudes brillantes, pero con misterio. Prácticamente, este personaje es resucitado no solo a través del discurso o la anécdota de terceros, sino de aquello que aún esta perenne luego de su muerte.

Finalmente, el documental presenta una edición fluida que hace uso de "jump cut" para no caer en vacíos en los discursos y mantener el ritmo casi policial del filme.  Sin embargo, es probable que en la edición del material haya surgido la característica de thriller de este producto como consecuencia del misterio del personaje. Cuando en primera instancia el documental comienza con una sencilla interrogante como, ¿quién era Jorge?; no, ¿sabías qué Jorge es sindicado como asesino?

Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo", plantea la imposibilidad infinita de conocer plenamente a alguien a pesar de la cercanía que puede ejercerse en una relación intima. Con menos eufemismos -quizás- Olaizola ofrece en escena la doble vida, la mentira inteligente, la facilidad de crear mundos o ser sencillamente un "Jorge Riosse"