¿Las herramientas de comunicación que utilizan las instituciones públicas, se ajustan a sus públicos objetivo? ¿Contribuyen efectivamente con la gestión pública en general? ¿Hay un uso adecuado de dichas herramientas desde el punto de vista comunicacional? Si considera que no (a la última pregunta), ¿qué se debería hacer?
Antes de detallar respecto a las herramientas de comunicación utilizadas y su eficiencia, esbozaría que en el sector público hay cierto desconocimiento sobre cómo y qué comunicar; y en base a eso optar por informar o comunicar. En consecuencia, creería que se prioriza la transmisión vertical del mensaje desde "las altas esferas" por encima de una estrategia comunicacional que asegure impacto en el mensaje.
En definitiva, la ineficiente gestión pública es una prolongación de la ineficacia en las estrategias comunicacionales del sector público. En efecto, es altamente probable que la cadena de ineficiencia se inicie desde la gestión de los procesos, la cual estropea cualquier promesa comunicacional del Estado a causa de displicencia o demoras de los mismos funcionarios públicos
En consecuencia, se debe apostar esencialmente por comunicar. Por comunicar se debe entender necesariamente causar impacto y retroalimentación a sus partes interesadas. A partir de este punto, será posible medir el mensaje y diagnosticar para construir uno nuevamente en base a las correcciones de ser el caso. Finalmente, otra cuestión vital es dejar trabajar a los comunicadores y no a los políticos en la construcción del mensaje. Muchas veces las ganas de salir en la fotografía final estropea estrategia y daña, lamentablemente, al aparato público.

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